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8 de agosto de 2011

Maridajes y/o Armonías


¿Con qué me tomaría este tinto robusto? ¿Qué es lo más adecuado para acompañar al salmón? ¿Qué vino va bien con el queso? ¿Por qué me sienta tan mal el cava con el turrón? ¿Qué es eso de 'dársela con queso'? Constantemente, vino y gastronomía van unidos. No en vano era el vino tradicionalmente considerado un alimento en sí en la manida 'dieta mediterránea'. Aunque la mayoría de la gente asocia el consumo de vino con las comidas, pocos temas hay tan polémicos como el de los 'maridajes' (horrible palabreja), o mejor de las armonías. De ellas les hablamos.

Teorías hay para todos los gustos. Que si hay que conjugar la acidez del vino con el de la comida. Que si lo importante son las texturas. Que si lo que realmente importa es que el que se lo tome esté satisfecho... Los vinos con cierta acidez tienden a combinarse mejor con la comida, mientras que los de acidez baja a menudo se hacen pesados, y la botella se queda a medias. Eso se ve claramente en los restaurantes, en los que no se acaban las botellas: muchos de los vinos 'modernos' son vinos para catar, pero no para comer. Son realmente espectaculares en una cata a ciegas, pero luego no hay quien se beba un par de copas. 


La regla de oro de algunos hoy en día es relativa a la geografía: "Los vinos y comidas de una misma región siempre combinan bien". Supuestamente tanto la gastronomía como el estilo del vino han ido evolucionando a lo largo de los años, y durante estos, adaptándose la una al otro y viceversa. Hay ejemplos perfectos, como el fortísimo queso münster de Alsacia y los gewürztraminer de dicha región, el 'pescaíto frito' y el fino o la manzanilla, o las trufas del Piamonte y el barolo... Sin embargo no es ésta la única regla, claro que no. Lo proclama Oz Clarke en su guía anual: "Dénme una regla, y la romperé. O al menos la retorceré".  

 
Las clásicas (¡o modernas!) 
Una de las reglas más conocidas, "blanco con el pescado, y tinto con la carne", funciona, aunque tiene sus notables excepciones. El salmón fresco a la plancha se lleva de maravilla con un buen pinot noir (para nosotros, si es de Borgoña, pues, ¡mejor que mejor!), mientras que la carne blanca va perfectamente con un blanco fermentado en barrica. El atún también casa mejor con algún tinto, y las aves con blancos. Algunas cosas parecen predestinadas. El lechazo de Peñafiel y los tintos de la Ribera. Albariños con los mariscos, aunque será un muscadet si le preguntamos a un amigo francés. Con la fabada o las lentejas... ¡un priorat! Erizos de mar al horno con un riesling de cierta edad es una de las posibles descripciones del paraíso. O los populares 'sushi' y 'sashimi', que también son adecuados para nuestro blanco favorito... Sin embargo la comida china nos pide algo más especiado, un gewürztraminer o un moscatel seco, al igual que ocurre con la comida india -un 'curry'- o tailandesa. Nos extrañan bastante las cartas de algunos restaurantes orientales, repletas de tintos (y de Gran Reserva, a poder ser...). Un zinfandel es el vino que todo buen norteamericano llevaría a una barbacoa. Deberían probar alguna vez un Ridge Lytton Springs o Geyserville con una buena hamburguesa de buey a la brasa... El champaña, como producto de lujo, ha ido unido a otros productos lujosos, como el caviar, aunque nosotros nos tomaríamos el caviar con un vodka, y guardaríamos la botella de champaña para tomar con un poco de salmón ahumado. Las ostras son acompañadas tradicionalmente -por parte de los iniciados, claro está- por algún blanco de Chablis, normalmente sin madera, y con una alta acidez. Una idea parecida a la del albariño con productos marinos. 


Los quesos 
El tema de los quesos siempre es controvertido. Los que sólo han probado el manchego le dirán que el queso va bien con el vino tinto. Y si que es cierto que encontramos que un manchego curado va bien con un rioja envejecido, uno de esos 'tintos finos' de la Rioja. Pero de ahí a decir que el queso se toma con vino tinto... De hecho hay muchas más combinaciones con vinos blancos que con tintos. En general, los quesos grasos de pasta blanda, se adaptan mucho mejor a un blanco igualmente graso y/o con algo de madera, que a un tinto. Y quesos fuertes, o más salados, con blancos dulces; el ejemplo clásico es el de un roquefort con un sauternes. Hay unos cuantos dichos referentes al queso y el vino; eso de 'dársela con queso' nos avisa de que cualquier vino que nos pretendan vender acompañado de queso es, al menos, sospechoso. Los quesos -especialmente los curados de pasta dura- hacen que el vino parezca mucho más redondo, suave y aterciopelado. De hecho, la frase 'comprar con manzanas, vender con queso', viene a decir lo mismo. Los avispados comerciantes vinícolas comprarían un vino que 'aguante el tipo' junto a unas manzanas, con su alta acidez. Pero venderían 'cualquier cosa' acompañada de queso, ya que éste camufla bien los posibles puntos débiles del vino. En algunos sitios, si te escuchan pedir "un poco de queso para terminarnos el tinto", son capaces de casi pegarte. Lo mismo que algunos vetustos camareros que te reprocharán si pides un tinto con pescado -o una champanera para rebajar la temperatura infernal a la que te sirven el tinto, por la maldita e incomprendida temperatura ambiente en las épocas de calores- o un blanco con la carne (habría que recordar, ante todo, que el cliente siempre tiene razón...). El stilton, queso azul inglés -una de las pocas aportaciones británicas a la cultura gastronómica- es una maravilla con los oportos. Pueden experimentar con el tipo que más les guste, pero nosotros hemos llegado ya a nuestra propia conclusión: el LVB (Late Bottled Vintage) es el que se lleva el gato al agua. Los quesos de cabra de la región del Loira van de película con los sauvignon blanc de Sancerre o de Pouilly (que están en el Loira, ni que decirlo). 

Las difíciles 
Algunos platos o ingredientes son especialmente difíciles de combinar con vino: las alcachofas, que contienen una sustancia -la cynarina, que nos recuerda al popular y amargo aperitivo italiano- que hace parecer dulce al agua, pero que da al vino un gusto metálico. Las judías verdes, espinacas, o especialmente los espárragos de lata, que te hacen sentir como si te bebes un zumo de naranja después de lavarte los dientes. (¿Lo han probado? ¡Es horrible!). Platos con mucho vinagre tampoco van muy bien: ensaladas, gazpachos, etcétera. Y tampoco es cuestión de empeñarse. O no se bebe nada, o se bebe agua. (El agua con hielo parece ser una de las bebidas favoritas de Tom Stevenson, el autor británico, a la hora de combinar comidas difíciles con vino). Dejemos el fundamentalismo a un lado, que ya hay bastante fundamentalismo por ahí suelto. Los tintos potentes, tan de moda últimamente, requieren de platos igualmente potentes: caza, carnes rojas, estofados, 'tartare' de mamut -solemos bromear en las catas de elmundovino.com cuando aparece uno de esos negro oscuro con aroma a mermelada de frutos negros- que al final, nos damos cuenta que son platos que no comemos tan a menudo. Si llenan su bodega de éstos, verán que realmente hay pocas ocasiones en las que consumirlos. Y se van quedando en nuestras bodegas, o en las cartas de los restaurantes. Y no digamos ahora en verano. Rosados -sí, sí, rosados, han leído bien; nosotros bebemos incluso rosados; cada vino tiene su momento-, blancos, un champaña 'blanc de blancs' de aperitivo en un día muy caluroso... Otra de las polémicas es la del 'foie'. Los bordeleses te dirán que sin duda un sauternes. Hugh Johnson te dirá que un tokaji -toma, como que tiene intereses en la Royal Tokaj Company...- y, en Alsacia, que un alsaciano. Incluso alguno te dirá que con champaña (Tom Stevenson, una vez más, lo recomienda con casi todo). Para nosotros, un 'vendimia tardía' alsaciano es perfecto. Con el sauternes nos parece demasiado empalagoso. Las sopas suelen tener el problema de las temperaturas. ¿Qué vino nos bebemos con una sopa ardiendo? La verdad es que ninguno. 


Los postres 
El chocolate es 'postre' y 'difícil'. Tradicionalmente son los vinos de Banyuls, esa especie de oportos oxidativos ('rancios') a base de garnacha tinta que se producen nada más cruzar la frontera francesa desde el Ampurdán, de los pocos que aguantan el tipo. Se puede experimentar también con oportos -los 'vintages' jóvenes aguantan lo que les echen, claro- y con moscateles licorosos. Incluso algún Pedro Ximénez. Sin embargo, los frutos secos parecen estar hechos a la medida de los olorosos o los oportos 'tawny'. El 'típico' cava con el dulce o el turrón en la clásica celebración familiar te sienta como una patada en el estómago. Las comidas dulces se llevan mal con vinos secos. En general, los espumosos secos van mucho mejor con el aperitivo, o incluso acompañando a la comida -¿se creen que uno de los mejores manjares del mundo es un Krug con un buen jamón de Jabugo?- pero no con el postre. Para el postre hay algunos cavas dulces -no muchos; Gramona hace uno-, y están el moscato d'Asti, bastante más ligerito, o la gran profusión de vinos dulces que hay en nuestro país. Con un helado, de vainilla por ejemplo, o de yogur griego -como nos lo pone nuestro amigo Abraham García en su restaurante Viridiana- nada mejor que un denso y dulce Pedro Ximénez, mejor todavía si es encima del helado que al lado de él. Un buen melocotón -de viña, por ejemplo- es el compañero perfecto para una copa de un riesling 'auslese' o 'trockenbeerenauslese'. Para una sorpresa, prueben unas fresas o frambuesas con un vino tinto. Y ¿los grandes vinos? Pues... ¡con los mejores amigos! Les aseguramos que no recordamos lo que comimos con esa excelsa botella de La Tâche, pero desde luego sí que recordamos con quién la compartimos.



**Tomado de "El Mundo Vino.com"

5 de agosto de 2011

Iniciación al Mundo del Vino



Desde que vi principios de Enología en la Academia debo confesar que el mundo del Vino me atrapó, es algo tan extenso, apasionante y fascinante que seduce y envuelve sin que uno lo note, cuando te das cuenta estas comprando libros sobre vinos, ves y comparas las marcas en los anaqueles, analizas las cepas, las bodegas, los países de procedencia, el año de la cosecha y todo lo que te indica una simple etiqueta en una botella, cuando tienes una copa de vino en la mano ya no la tomas por tomar... La ves,  la hueles, tomas un sorbo y saboreas. Al mismo tiempo  al comentar con algunos de mis amigos me di cuenta que en el Pueblo había una masa crítica de personas que realmente estaban interesadas en aprender  sobre la materia, así que  puse manos a la obra y organicé el primer Curso-Taller que de este tipo se daba por estos lados, ya que con anterioridad se habían realizado algunas catas y degustaciones, buenas, no lo niego, pero que como todo evento organizado por determinada Distribuidora, Bodega ó Licorería, solo se centran en las cualidades y bondades del producto que en ese momento se desee promocionar. Yo quise ir un poco mas allá y mi deseo fue hacer un taller Teórico-Práctico donde los participantes aprendiesen las herramientas básicas necesarias para el momento de realizar una adquisición, de tomar un vino, de analizarlo, de combinarlo ó simplemente al momento de hacer un correcto servicio del mismo.

Para esta tarea conté con el incondicional apoyo de mis amigas Marta Campero (Estancia La Campero) y Marta Elena Gonzalez Herrea  (El Gusto es Mío), la cual fue la encargada de dictar esta charla introductoria.


Los vinos de la noche fueron Santa Carolina (Chile) y las cepas con las que iniciamos fueron Sauvignon Blanc, Cabernet Sauvignon, Merlot y Carmenere, para cada uno de ellos se ofreció un abreboca con el cual se buscaba que el participante experimentara la armonía que debe existir entre el Vino y lo que se come. 
Los abrebocas fueron: Tequeños de Hojaldre rellenos de Salmón Ahumado y Queso Brie, Bombon de Queso Manchego con Caramelo Líquido de Ciruela, Mousse de Queso Azul con Nueces y Carpaccio Clásico de Lomito.



La semilla ya está sembrada y uno de mis objetivos logrados, espero que siga dando frutos.






       

      



            




25 de julio de 2010

Los Vinos en Italia

Italia desde tiempos ancestrales está sembrada de viñedos de principio a fin. Comparte junto con Francia el honor de ser los mayores productores del mundo. En su geografía no hay lugar para la monotonía y cuenta con mas de 350 uvas autóctonas, lo que hace que sea el país con mas variedad de cepas en el mundo.
Clasificación de los vinos italianos:
Siguen el mismo patrón que aplica en la clasificación de los caldos franceses. En el tope están los Vinos con Denominazione di Origine Controllata (DOC) e Garantia (DOCG) donde se encuentran agrupados los vinos siguientes:
·         Riserva: Vinos con guarda prolongada en barricas
·         Superiore: Vino con graduación alcoholica superior a la normal y rendimiento limitado.
·         Classico: Provienen del centro histórico de la denominación.
·         Vigna / Vigneta: Indican el Viñedo y el lugar donde se encuentra el mismo.
Descendiendo en la jerarquía encontramos los Vinos de Indicacione Geografica Tipica (IGT) Que son vinos de mesa con indicación de procedencia debidamente señalada.
Por último están los Vini di Tavola ó Vino de mesa, el cual no especifica datos de origen ni de cosecha.
Las regiones productoras vinícolas  en Italia son 21: Abruzo, Apulia, Basilicata, Calabria, Campania, Cerdeña, Emilia-Romagna, Friuli-Venecia-Julia, Lazio, Liguria, Lombardía, Las Marcas, Molisa, Piamonte, Sicilia, Toscana, Trentino Alto-Adige, Umbria, Valle de Aosta, Véneto. 

27 de junio de 2010

Vinos de Francia


Muchos afirman que en el mundo las mejores regiones para la producción del Vino están en  Francia (totalmente subjetivo),  país que ha encontrado en sus excelentes vinos el acompañante perfecto para su exquisita gastronomía. Aquí se producen Vinos de todos los tipos, desde los mas simples y módicos de precio hasta  los mas complejos con Denominación de Origen y precios exorbitantes.
La historia del Vino en Francia, a grandes rasgos,  se remonta aproximadamente al Siglo VI A.C. cuando llegan los Griegos a la región de Galia (Nombre con el que se conocía a Francia en la antigüedad) y fundan la colonia conocida como  Massalia (hoy Marsella), iniciando la primera producción de vinos en esa zona. Durante la época medieval se incrementa los cultivos de la vid y por ende aumenta la producción y calidad de los caldos en prácticamente todo el país, fenómeno que se revierte en el periodo de la Revolución Francesa por ser confiscados la mayoría de los viñedos.
En el año de 1935 se crea el primer sistema de clasificación de los vinos, con la aparición del Institute National des Apellations d’Origine (INAO) el cual sentó las bases para cada región.

Viñedo Francés y su típico Châteu al fondo.
Clasificación de los Vinos Franceses:
El Derecho Frances divide sus vinos en cuatro categorías:
1.- Vins de Table (Vinos de Mesa): Son los mas sencillos  y comunes e igualmente aquellos que no pueden señalar su región de producción ni año de cosecha.
2.- Vins de Pays (Vinos de la Región): Indican una localidad geográfica y pueden ser elaborados por uvas locales ó no. En España su equivalente son los denominados  “Vinos de la Tierra”
3.- Vin Délimité de Qualité Supériore (VDQS): Es la segunda mas alta clasificación de los Vinos franceses. Provienen de zonas determinadas y su producción esta reglamentada y controlada por el INAO. Estos vinos deben responder a un cierto número de condiciones de producción fijadas por decreto: área de producción delimitada, encepe, grado alcohólico mínimo, rendimiento máximo, técnicas de cultivo, normas analíticas y control organoléptico
Esta categoría será eliminada en el año 2011, según Ley aprobada por el Parlamento Frances en el año 2007. A partir de esa fecha solo existirán dos clasificaciones: AOC y Vin de Pays.
4.- Apellation d’Origine Contrôée (AOC): Los vinos con Apelación de Origen Controlada son aquellos que provienen de determinado territorio, defienden la tipicidad y limitan  rigurosamente los criterios de producción: zona geográfica, cepas, rendimiento, prácticas en la viña y la bodega, análisis y cata

Las Regiones Vinícolas de Francia

16 de junio de 2010

Historia y Clasificación de los Vinos Españoles

Historia: 
No se sabe a ciencia cierta en que lugar exactamente comenzaron a realizarse los primeros cultivos de la Vid en España ni quienes introdujeron las técnicas de la elaboración del Vino, pero diversas fuentes hacen apuntar a que fue en  el Suroccidente Andaluz el sitio donde se cultivaron  los primeros viñedos, teoría avalada por la presencia de fenicios en la zona hace aproximadamente 3.000 años. Este pueblo de comerciantes fundó el puerto de Gadir (hoy Cádiz) y posteriormente se trasladaron al interior de la península donde crearon otra ciudad llamada Xera (Jerez) y es aquí donde plantan sus vides. Ya para comienzos de la Era Cristiana los Vinos Españoles eran una de las mercancías mas comunes en los intercambios comerciales del Mediterráneo y Norte de Africa.
Los Romanos continúan con la producción vinícola en la península e incorporan métodos muy particulares en la elaboración. los cuales influyeron en los sabores y calidad de los caldos. La necesidad de abastecer el vasto imperio contribuyó a intensificar la producción y el comercio. Desarrollo que se vio paralizado con las invasiones de los pueblos Bárbaros, los cuales destruyeron la mayoría de las plantaciones de la vid, situación que comienza a verse revertida con la llegada de los Visigodos.
Nuevamente durante la dominación Musulmana se produjeron dificultades en el desarrollo del Vino por motivos de índole religiosa, sin embargo a los cristianos dominados y en los monasterios se continuó con el cultivo de los viñedos y la elaboración del Vino.
Es después de la Reconquista por parte de los Reyes Católicos cuando se produce el despegue definitivo de la vinicultura, Monjes y Frailes fueron los encargados y se ufanaron en recuperar la tradición vinícola, es así como los viñedos comienzan a dar sus frutos en los alrededores de los Monasterios y Abadías.
Con la llegada de la Filoxera al norte de Europa muchos vinateros franceses se trasladan a la Península, trayendo consigo sus variedades de Uvas y métodos de cultivo.
Ya en el siglo XX, la industria vinícola tuvo que enfrentarse a dos nuevos desastres. La Guerra Civil condenó a la viña al abandono y cuando el enfrentamiento acabó, la II Guerra Mundial supuso la paralización del mercado europeo del vino. Ambos sucesos supusieron un nuevo y duro golpe para el sector, que sólo a partir de los años cincuenta empezó a recuperar la normalidad.
En los últimos años, una nueva generación de maestros vinícolas ha sabido unir tradición y calidad con innovación dando lugar a caldos únicos de calidad inigualable que están conquistando el mercado mundial.
Clasificación: Desde la incorporación de España a la Unión Europea, los vinos españoles se han adaptado a la normativa europea, clasificándose por tanto en dos grandes grupos: Vino de Mesa (VDM) y Vinos de Calidad Producidos en Regiones Determinadas (VCPRD).
La actual Ley de la Viña y el Vino, que entró en vigor a partir del 1 de agosto del 2003, junto con el posterior reglamento de septiembre del mismo año sobre los Vinos de la Tierra, describe las distintas clasificaciones de los vinos según el grado de control y  exigencia en el proceso de producción, lo que da lugar a la definición de los niveles del sistema de protección de origen y calidad.
Así mismo, la Ley establece unos mínimos en el proceso de crianza que unifican los requisitos a cumplir por las indicaciones relativas a las categorías de envejecimiento.

A) Clasificación de los vinos según el grado de exigencia en su proceso de elaboración
1.- Vinos de Calidad Producidos en Regiones Determinadas (VCPRD).
Marca el máximo nivel de exigencia y control en la producción vinícola y se estructura en varios grupos:
Vinos de Pago:
Es la categoría superior que puede alcanzar un vino y en ella se incluyen los caldos de reconocido prestigio y características climáticas y edafológicas distintivas de un “paraje” o “sitio rural” determinado. Su producción y comercialización vinícola sigue un sistema integral de calidad que cumple, como mínimo, los requisitos aplicados a las Denominaciones de Origen Calificadas, y es elaborado y embotellado en la bodega del pago o en el término municipal en que éste se encuentre.
Vinos con Denominación de Origen Calificada (DOC)
Esta categoría está reservada a aquel vino que haya alcanzado altas cotas de calidad durante un dilatado periodo de tiempo. Entre los requisitos necesarios para alcanzar este status se incluyen: que hayan pasado al menos10 años desde el reconocimiento como DO, que todos los productos amparados se comercialicen embotellados desde bodegas situadas en la zona de producción o que sigan un adecuado sistema cualitativo desde su organismo de control.
Vinos con Denominación de Origen (DO)
Los vinos con DO son vinos españoles de prestigio que proceden de un área de producción delimitada y son elaborados en función de unos parámetros de calidad y tipicidad, estando reglamentada cada DO por un Consejo Regulador que se encarga de velar por aspectos tan importantes como las variedades de uvas autorizadas, los rendimientos por hectáreas, las formas de elaboración o los tiempos de crianza. Para que un vino pueda ser amparado por la Denominación de Origen, la zona de producción deberá haber sido reconocida previamente, al menos con una antelación de 5 años, para la elaboración de vinos de calidad con indicación geográfica.
Vinos de Calidad con Indicación Geográfica
Son vinos elaborados en una región determinada, con uvas procedentes de la misma y cuya calidad, reputación o características se deben al “medio geográfico, al factor humano o a ambos, en lo que se refiere a la producción de la uva, a la elaboración del vino o a su envejecimiento. Se identificarán mediante la mención Vino de calidad de..., seguida del nombre del lugar donde se produzcan”.
2.-Vinos de Mesa (VDM)
Son aquellos sin mayor aclaración de procedencia ó añada. 
Dentro de este apartado se establecen dos categorías:
Vinos de la Tierra
Proceden de determinadas zonas de España en las que se elabora un vino perfectamente identificable y con marcadas características locales, siguiendo una normativa vinícola y enológica no tan exigente como la de las DO. Incluye como requisito, además del contar con indicación geográfica, una graduación alcohólica mínima e indicación de las características organolépticas.
Vinos de Mesa
Se recoge aquí el resto de los vinos.

B) Clasificación del vino por características de envejecimiento
Los Vinos de la Tierra y los VCPRD pueden utilizar las siguientes indicaciones comunes relativas a las categorías de envejecimiento:
Vino Noble:
Esta expresión podrá utilizarse por los vinos sometidos a un periodo mínimo de envejecimiento de 18 meses en total en recipientes de madera de roble de una capacidad máxima de 600 litros o en botella.
Vino Añejo:
Serán los sometidos a un periodo mínimo de envejecimiento de 24 meses en total en recipiente de madera de roble con una capacidad máxima de 600 litros o en botella.
Vino Viejo:
Son aquellos sometidos a un periodo mínimo de envejecimiento de 36 meses cuando este envejecimiento haya tenido marcado carácter oxidativo debido a la acción de la luz, del oxígeno, del calor o del conjunto de estos factores.
Los VCPRD tranquilos podrán utilizar además de las indicaciones anteriores, las siguientes:
Vino de Crianza:
Serán los vinos tintos con un periodo de envejecimiento mínimo de 24 meses de los que al menos 6 serán en madera de roble de 330 litros de capacidad máxima; y para los blancos y rosados con un periodo mínimo de 18 meses.
Reserva:
Son los tintos con un periodo mínimo de envejecimiento de 36 meses con al menos 12 en madera y el resto en botella; y los blancos y rosados con un periodo de 18 meses, 6 de ellos en madera.
Gran Reserva:
Son los vinos tintos con un periodo mínimo de 60 meses de envejecimiento de los que al menos 18 serán en madera; y los blancos y rosados con periodo de 48 meses, 6 de ellos en madera.
Los vinos espumosos de calidad pueden utilizar las indicaciones “premium” y “reserva”; la indicación “gran reserva” podrá ser utilizada por los amparados por la denominación cava con un periodo mínimo de envejecimiento de 30 meses desde el tiraje hasta el degüelle.

8 de junio de 2010

Principios de Enología

El Vino, dentro de su asombrosa complejidad no es otra cosa que el jugo fermentado de la Uva, ó como dice Miro Popic en su libro "Manual del Vino" :
"El Vino es, principalmente, placer. Contiene elementos de cultura, hedonismo, prestigio, participación, convivencia, y es, esencialmente, un factor de vida. Ha estado ligado a la historia del hombre desde su nacimiento y lo ha acompañado en sus momentos de debilidad y de grandeza, acercándolo a los Dioses."
Tipos de Vino:

Según el Color:
Vino Tinto:
Solo pueden ser elaborados con Uvas tintas, pues su color se debe a la piel (hollejo) de la Uva. El mosto (jugo de la Uva) debe fermentar con los hollejos, los pedúnculos y las semillas, estas últimas son las que aportan los taninos, los cuales darán la astringencia* característica de los Tintos, este proceso se conoce como Primera Fermentación, en la cual el azucar se transforma en alcohol por la acción de la levaduras. Posteriormente se separa el líquido de las partes sólidas y se almacena en los depósitos donde se producirá la Segunda Fermentación, ó Maloláctica, la cual  transforma la acidez fuerte y vegetal del ácido málico, en la suavidad y untuosidad del ácido láctico. Con esto, el vino gana en finura y suavidad. Como último paso el vino será madurado en diferentes tipos de depósitos (acero inoxidable, fibre de vidrio, barricas de roble)  dependiendo del tipo que se quiera elaborar.
*Sensación de "Lengua seca"
Vino Blanco:
A diferencia del tinto, el Vino Blanco puede ser elaborado con Uvas de diferentes colores, la diferencia la hará el hecho de que el jugo de las uvas no entre en contacto con el Hollejo.
Para su elaboración las Uvas se prensan y se obtiene el mosto, el cual es separado de la piel y las impurezas, de ahí pasa directamente al almacenamiento, en el cual ocurrirá la fermentación. Posteriormente se filtra y se vuelve a almacenar hasta el momento de su embotellamiento.




Vino Rosado:
Existen dos formas de obtenerlo, una en la cual se mezcla Vino tinto y Vino Blanco hasta obtener el matiz deseado, y otra en la cual se deja en contacto el mosto y los hollejos pero un periódo de tiempo corto. este tipo de vino por lo general nunca pasa por madera.
Espumante:
El método de elaboración es similar al de los vinos blancos, pero se realiza una segunda fermentación en botella durante la cual se le agregan al vino azucar y levaduras, posteriormente se tapa la botella y se deja en reposo durante meses y en algunos casos durante años. Es en esta fase donde nacerán las burbujas que lo caracteriza. Finalmente se le extrae el sedimento formado en la botella y se le agrega el licor de expedición (Champagne y azucar) el cual determinará y será Brut (muy seco) ó Demi-sec (Dulce).
A este método se le conoce como "Método Champenoise ó Traditionnelle"
Aunque por regla general se le llama Champagne ó Champaña a cualquier vino que tenga burbujas, es un término erróneo al que nos hemos acostumbrado, ya que dependiendo de su lugar de origen, este tipo de vino adquirirá su nombre. Así tenemos que Champagne es solo el que se produce en la región francesa del mismo nombre, en España esta variedad adquiere el nombre de Cava, en Italia simplemente Espumante 

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